Por Dr. Germán Quiroz
¿Cómo afecta la ansiedad al ritmo sexual?
Muchas personas confunden la ansiedad de desempeño sexual con la excitación, aunque físicamente se sienten casi igual. Imagina esta escena: estás a punto de tener un encuentro íntimo. Tu corazón empieza a latir más rápido, sientes un «cosquilleo» en el estómago, tu respiración se acelera y tus músculos se tensan.
En ese preciso momento, tu cerebro tiene que tomar una decisión rápida y etiquetar lo que está sintiendo. Tienes dos opciones:
- «¡Peligro! Estoy nervioso, voy a fallar, tengo que terminar rápido para salir de esta situación».
- «¡Qué emoción! Esto va a estar genial, mi cuerpo se está preparando para disfrutar».
Si sufres de eyaculación precoz o ansiedad de desempeño, es muy probable que tu cerebro elija la opción 1 automáticamente. Pero hoy quiero enseñarte que la sensación física es idéntica; la diferencia está en la etiqueta que le pones.
Ansiedad negativa vs. excitación positiva: ¿cómo diferenciarlas?
En consulta, a menudo utilizo esta analogía para explicar la diferencia entre la ansiedad negativa y la ansiedad positiva (excitación).
La ansiedad negativa es como sentirte frente a un examen final para el que no estudiaste. Es una amenaza. Te paraliza, te bloquea y tu instinto te dice: «Huye». En el sexo, esa «huida» es la eyaculación rápida. Tu cuerpo quiere acabar para dejar de sentir esa presión.
La excitación, en cambio, es como los nervios antes de jugar una final de fútbol o subirte a una montaña rusa. Tienes la misma adrenalina, el mismo corazón acelerado, pero la interpretación es: «Quiero vivir esto». Te invita a quedarte, a jugar, a fluir.
El secreto terapéutico: No trates de calmarte hasta apagar tu cuerpo (porque perderás la erección). El objetivo es cambiar la etiqueta mental. Cuando sientas esa corriente eléctrica, dite a ti mismo: «No es miedo, es entusiasmo».
Errores comunes que empeoran la ansiedad de desempeño
i vives ansiedad de desempeño sexual, tu cuerpo suele interpretarlo como amenaza. Muchos pacientes llegan a mi consulta creyendo que son «malos bailarines» (sexualmente hablando), cuando en realidad, simplemente no han encontrado a la pareja de baile adecuada o no han aprendido a llevar el ritmo.
Una pareja empática, que sabe leer tus gestos y te ayuda a bajar la velocidad sin juzgarte, actúa como un «co-terapeuta». Si ella te transmite seguridad, tu cerebro deja de ver el sexo como un examen y empieza a verlo como un baile.
Pero ojo: la responsabilidad del ritmo sigue siendo tuya. No puedes depender de que ella te frene. Debes aprender a disfrutar del baile manteniendo tu propio equilibrio.
La Técnica del «Egoísmo Sano»
Es común que los hombres con dificultades sexuales se enfoquen excesivamente en el placer de su pareja para compensar su inseguridad («tengo que hacer que ella termine antes de que yo falle»). Esto es un error garrafal que aumenta la ansiedad.
Aquí entra el concepto del Egoísmo Sano.
Para ser un buen amante, paradójicamente, debes olvidarte un poco de ella al principio y centrarte en ti.
- Conecta con tus sensaciones.
- Disfruta de tu placer.
- Monitorea tu nivel de excitación.
Cuando te ocupas de tu propio placer con tranquilidad, te relajas. Y cuando tú estás relajado y disfrutando, la duración y la calidad del encuentro mejoran automáticamente para ambos. El placer de ella será una consecuencia natural de tu propio disfrute, no una tarea obligatoria. La ansiedad de desempeño sexual aparece cuando tu mente etiqueta la excitación como peligro.
El Efecto «Hambre»: La trampa de la abstinencia
Por último, ten cuidado con la trampa de evitar el sexo. Si dejas de comer por tres días, cuando veas un plato de comida, lo devorarás en segundos. Es instinto de supervivencia.
Con el sexo pasa lo mismo. Si pasas semanas en abstinencia por miedo a fallar, llegarás al siguiente encuentro con un «hambre voraz» (hipersensibilidad) y será fisiológicamente normal que termines rápido. No te juzgues por eso; es tu cuerpo reaccionando a la privación. La regularidad es clave para educar a tu cuerpo.
¿Te identificas con esta «confusión» de sensaciones?
La ansiedad de desempeño es uno de los motivos de consulta más frecuentes y tiene solución. No se trata de aprender trucos para «distraerte», sino de aprender a vivir la excitación sin miedo.
Si quieres aprender a «bailar» a tu propio ritmo y transformar esa ansiedad en potencia sexual, en SUGO estamos listos para acompañarte. Comprender la ansiedad de desempeño sexual es clave para recuperar el control.